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La combinación de las nuevas armas biológicas antitumorales con la radioterapia está ofreciendo un mayor control de la enfermedad.
La combinación de las nuevas armas biológicas antitumorales con la radioterapia está ofreciendo un mayor control de la enfermedad. Ello se traduce en un aumento de la supervivencia sin incrementar los efectos tóxicos y acciones secundarias de los tratamientos antineoplásicos.
La aplicación de terapias biológicas en el tratamiento del cáncer ha reforzado el papel y la eficacia de los modernos esquemas de oncología radioterápica. "El conocimiento de las bases moleculares y biológicas del cáncer es básico para la radioterapia. Pero lo más destacable es que se ha demostrado que las nuevas dianas terapéuticas y biológicas potencian la acción de la irradiación. En un ensayo clínico ha quedado patente que el anticuerpo monoclonal (AM) C225 asociado a radioterapia obtiene un mejor control en tumores de cabeza y cuello que otras terapéuticas. Parece que este efecto se reproduce en la mayor parte de los AM y en otro tipo de tratamientos", ha indicado a DM Alfredo Ramos, jefe del Servicio de Oncología Radioterápica del
Hospital Ramón y
Cajal, de Madrid, que ha dirigido, junto con Hugo Marsiglia, del Instituto Gustav Roussy, de París, las III Jornadas Internacionales de Oncología Radioterápica, celebradas en el citado hospital.
Nuevos ensayos
Similar beneficio se consigue con la combinación de quimiorradioterapia, hecho que se ha evidenciado en tumores de cabeza y cuello, en los que la quimiorradioterapia concomitante "es superior a cualquier otro tipo de tratamiento de neoadyuvancia o de adyuvancia y además mejora la supervivencia. Los datos también se han obsevado en cáncer de pulmón y en tumores cerebrales, por ejemplo". De hecho, y según los datos del especialista, en el último congreso de la
Asociación Americana de Oncología (ASCO) se ha puesto de manifiesto que en tumores cerebrales, el uso conjunto de radioterapia y temozolomida de forma concurrente ofrece mejores resultados que cuando el abordaje se lleva a cabo con otros esquemas de tratamiento.
El equipo de Ramos forma parte del Grupo de Investigación en Oncología Radioterápica (GIOR). A través de éste, y junto con el
Grupo Español de Cáncer de Pulmón, lleva a cabo varios ensayos con radioterapia estándar conformada y quimioterapia concurrente. Participa además en un estudio internacional aleatorizado fase III sobre el uso de tirapazamina, un nuevo fármaco, en tumores de cabeza y cuello. España es el segundo país que mayor número de pacientes ha aportado
"Esta nueva droga potencia el efecto de la irradiación, fundamentalmente en células hipóxicas". En cáncer de mama conservador, por ejemplo, el equipo del Ramón y Cajal ha iniciado también un estudio aleatorizado con un nuevo agente en forma de crema para evitar las radiodermitis, causa usual de retirada del tratamiento.
Según Ramos, los avances en las técnicas de oncología radioterápica, en cuanto a dosis y mayor especificidad local, han reportado notables beneficios en el control de la enfermedad tumoral sin aumentar los efectos secundarios de la irradiación.
Calidad máxima
La intensidad modulada de dosis, la radioterapia estereotáxica conformada, la radioterapia conformada extracraneal y la braquiterapia son algunos de los principales exponentes. "Un salto cualitativo relevante ha sido el paso de los tratamientos con simulación bidimensional (2D) a la tercera dimensión (3D) o simulación virtual y conformada. Este adelanto ha dotado de una importante calidad a la radioterapia, ya que permite incrementar la dosis de irradiación de forma muy intensa en el foco tumoral, pero con protección a los tejidos sanos para evitar efectos secundarios a largo plazo". Además, y según Ramos, la intensificación selectiva de dosis ha mostrado mayor control tumoral -como ocurre en cáncer de próstata-, mayor supervivencia y menos toxicidad.
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