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La esclerectomía aporta ventajas en glaucoma
Dentro de las técnicas quirúrgicas para la reducción del glaucoma, la esclerectomía profunda aporta ventajas frente a la tradicional trabeculectomía, según han puesto de manifiesto varios expertos en el XXIII Curso de Glaucoma, organizado por la Universidad de Valladolid.
La esclerectomía profunda se perfila como una buena técnica hipotensora con muy pocas complicaciones frente a la trabeculectomía, la estrategia quirúrgica que se utiliza habitualmente para la reducción del glaucoma. Así se ha puesto de manifiesto en una mesa redonda sobre esclerectomía profunda no perforante celebrada en el XXIII Curso de Glaucoma organizado por la Universidad de Valladolid. En dicha mesa, en la que participaron Javier Moreno, de la Clínica Universitaria de Navarra (CUN); Gema Rebolleda, del Hospital Ramón y Cajal, de Madrid, y Alfredo Manelli, del Instituto de Microcirugía Ocular (IMO), de Barcelona, se puso de manifiesto que la trabeculectomía reduce más la presión ocular, por lo que podría ser la técnica más adecuada si no tuviera tantas complicaciones. En el caso de la esclerectomía, la reducción de la presión es menor, pero es mucho más segura, porque se trata de una técnica no perforante.
Esto se debe a que con la trabeculectomía se realiza una fístula profunda que abre una ventana a la cámara anterior del ojo. Con la esclerectomía profunda se recrea un sistema de tuberías pero sin perforar la cámara anterior, dejando una membrana muy fina que permite la salida del humor acuoso, pero queda una barrera que evita la hipotonía y la atalamia y, con ello, las complicaciones graves.
Además, al no perforar se reduce el riesgo de infección y la presión resultante está bien controlada. Por ello, sus indicaciones son cada vez mayores, aunque está contraindicada en el caso de glaucomas de ángulo cerrado, que es el tipo más infrecuente.
Sin infecciones
Al ser una técnica que apenas presenta infecciones, el paciente que se somete a ella no es tan dependiente de los antimitóticos. Se trata de un procedimiento que está sustituyendo a la trabeculectomía que se hacía hasta ahora, aunque es un método de difícil ejecución y que requiere de un aprendizaje largo. De hecho, según los datos presentados en la mesa, en las primeras cirugías se produce hasta un 40 por ciento de perforación inadvertida de la membrana, descendiendo hasta un 3 por ciento o menos cuando el cirujano tiene experiencia en la técnica. Con experiencia, la cirugía no dura más de 30 minutos.
Las ventajas de la esclerectomía se resumen en un fácil seguimiento postoperatorio, escasas complicaciones, rápida recuperación visual y de la actividad normal, escasa inflamación, no inducción de cataratas, riesgo limitado de endoftalmitis y menos posibilidades de glaucoma maligno.
Entre los inconvenientes, además de no estar indicado en el caso de glaucomas de ángulos estrecho ni de ángulo cerrado, habría que añadir el que pueda necesitar goniopunción con láser. Esto se hace cuando fracasa el control de la presión intraocular, que puede ocurrir varias semanas después de la cirugía. Lo que se hace con la goniopunción es una cirugía perforante del glaucoma, que puede ocurrir, dependiendo de las series, entre un 10 y un 40 por ciento de los casos. Otro inconveniente es el elevado coste del implante.
Los ponentes destacaron la escasez de armas quirúrgicas que existen para disminuir la presión ocular, único tratamiento efectivo para el glaucoma. Se trata de un arma quirúrgica más que evita complicaciones en el paciente y, por lo tanto, mejora su calidad de vida, ya que el postoperatorio a corto y largo plazo es mejor, es decir, hay menos apariciones de cataratas, menos molestias y menos medicamentos.
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