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Del ratón al hombre sólo hay un 20 por ciento de diferencia.
5 de diciembre de 2002
Con la publicación, hoy en Nature, del mapa genético del Mus musculus, el Consorcio de Secuenciación del Genoma del Ratón pone a disposición de la comunidad científica una herramienta indispensable en la investigación
biomédica. El 40 por ciento del genoma humano se puede solapar con el del ratón, cuya secuencia es un 14 por ciento más pequeña que la del hombre.
"Nature" publica hoy la secuencia del genoma del mejor amigo de los científicos: el ratón de laboratorio. Cada día miles de pequeños ratones ayudan a los investigadores a estudiar e idear nuevos tratamientos para las enfermedades humanas, como el cáncer, la enfermedad coronaria, el sida o la malaria. El análisis del genoma del "Mus musculus" es bastante similar al del humano y, lógicamente, potenciará los esfuerzos de los investigadores.
Ya Celera Genomics, la empresa de Craig Venter, dijo a finales del año 2000 que había secuenciado en seis meses el genoma del ratón, y en la primavera de este año el Consorcio de Secuenciación del Genoma del Ratón, formado por 46 centros de Europa, Estados Unidos y Japón, y liderados por el Wellcome Trust, de Londres, y el Whitehead Center y la Universidad de Washington, en Estados Unidos, anunció que había completado por su parte un proyecto iniciado en 1999, una vez terminado el borrador del genoma humano.
Los 2,5 billones de letras químicas del código genético del ratón lo hacen un 14 por ciento más pequeño que el humano y parece que ambos comparten alrededor del 80 por ciento de sus genes. La proporción de genes murinos sin ninguna homología detectable en el genoma humano, y viceversa, parece ser menor del uno por ciento.
Ahora, los científicos dispondrán de forma gratuita de un archivo de secuencias de genes: el transcriptoma del ratón. El grupo responsable de la secuenciación ha indicado que aproximadamente un tercio de esas unidades nunca se convertirán en proteínas. Por eso, deben activar o desactivar otros genes en tiempos y situaciones específicas durante el crecimiento. No obstante, se ha observado que incluso las regiones que previamente se habían denominado ADN "basura" pueden ser importantes para controlar la actividad de los genes.
Los trabajos que se recogen hoy en "Nature" muestran que casi cado uno de los genes humanos tiene un equivalente en el ratón, lo que permitirá trasladar los conocimientos de ambos genomas a un lenguaje común. Robert H. Waterston, del Centro de Secuenciación Genómica de la Universidad de Washington en San Luis, ha indicado que los trabajos muestran que ambas especies disponen de cerca de 30.000 genes y sólo 300 son únicos de cada organismo, lo que ofrece un enorme valor al ratón, convirtiéndolo en el modelo animal más importante para la investigación biomédica.
Entre las diferencias que se han descrito, los autores destacan que el ratón tiene más genes asociados al olfato y al comportamiento sexual que los hombres. Desde el punto de vista de los nucleótidos, se ha visto que aproximadamente el 40 por ciento del genoma humano se puede poner en paralelo con el del ratón.
Similitudes
Mike Dexter, director del Wellcome Trust Sanger Institute, ha recordado que "en los últimos seis meses nuestras fuentes informáticas han manejado cerca de seis millones de similitudes entre las secuencias del ratón y del hombre".Cabe destacar la participación de los españoles Josep Francesc Abril y Roderic Guigó, del Instituto Municipal de Investigaciones Médicas de Barcelona y del Centro de Regulación Genómica, adscritos a la Universidad Pompeu Fabra, y responsables del software empleado para la cartografía del genoma.
(Nature 2002; 420: 520-590).
El transcriptoma
Además de la secuencia del genoma, "Nature" recoge el transcriptoma elaborado por el Instituto de Investigación Física y Química de Yokohama (Riken), en Japón, bajo la dirección de Yoshihide Hayashizaki, director del Centro de Ciencias Genéticas. Consiste en 60.770 secuencias completamente clonadas del ADN del ratón, junto con la información funcional de las proteínas que codifican, serie que incluye también muchos genes no codificadores de proteínas, que son difíciles de descubrir con la mera secuencia genética. También se ha confirmado que el número de proteínas es mayor que el de genes.
El transcriptoma del grupo de Yokohama proporciona así una herramienta comprensible para entender la función de los genes del ratón, lo que contribuirá al análisis de las secuencias causantes de enfermedades como el cáncer o las cardiopatías, así como al descubrimiento de nuevos fármacos.
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