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Detallan el mecanismo de evasión inmune de las células tumorales.
17 de octubre de 2002
El empleo del receptor NKG2D por los ligandos asociados al tumor puede facilitar el rechazo tumoral por la estimulación de la respuesta de los linfocitos adaptados e innatos, según un estudio que se publica hoy en "Nature".
En los humanos, el NKG2D se expresa en la mayoría de los linfocitos citolíticos (NK), células T gd y células T CD8ab. Los ligandos de NKG2D incluyen el complejo mayor de histocompatibilidad homólogo al MICA y al MICB, que funciona como señales de estrés celular.
Dichas moléculas se encuentran ausentes en la mayoría de las células y tejidos, pero pueden aparecer por infecciones virales o bacterianas y se expresan frecuentemente en los tumores epiteliales.
La unión entre el MIC y el NKG2D activa los linfocitos citolíticos y coestimula las células T colaboradoras para el antígeno específico. El equipo de Veronika Groh, del Centro del Cáncer Fred Hutchinson, en Washington, ha demostrado que la unión del MIC induce la endocitosis y la degradación del NKG2D.
La expresión del NKG2D se reduce de forma significativa en un gran número de células T de tumores infiltrantes y de sangre periférica de pacientes con cáncer.
Respuesta
Esa deficiencia sistémica se asocia con MICA soluble derivado de tumores circulantes, lo que produce una infrarregulación del NKG2D y cambia el daño severo de la respuesta al antígeno específico tumoral efecto de células T.
El modo de silenciación de las células T puede promover la evasión inmunitaria del tumor y, por interferencia, comprometer la resistencia del huésped a las infecciones.
La presencia de MIC en muchos tumores progresivos, incluidos el de mama, pulmón, estómago, riñón, ovario y próstata, sugiere que el MIC o el NKG2D pueden ser dañados de forma funcional para promover la evasión inmunitaria.
La expresión de MIC en algunos tumores incipientes puede resultar efectiva en la movilización de respuestas de las células T colaboradoras y de células NK, y cuando cambian a estados progresivos del crecimiento tumoral probablemente promueve la evasión del sistema inmunitario.
Así, la monitorización de MICA en tejido o en sangre periférica podrá aplicarse en el diagnóstico y pronóstico del cáncer, cuando el sistema MIC-NKG2D esté en disposición de ofrecer posibilidades terapéuticas.
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