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Las células madre hemopoyéticas se diferencian en varias estirpes.
Un equipo del Centro del Cáncer Anderson, en Houston, ha observado que las células madre de sangre periférica se pueden diferenciar en hepatocitos, células epiteliales y del tracto gastrointestinal maduras, según se publica hoy en
"The New England Journal of Medicine". El trabajo presenta nuevos datos para entender la plasticidad de las células madre adultas y su potencial en el campo de la investigación.
Quimerismo celular
Hepatocito conseguido de células de sangre periférica procedente de donante masculino en el que se puede observar, señalada por las flechas, una pequeña población de células XY positivas. |
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Las células madre circulantes pueden diferenciarse en hepatocitos y en células epiteliales cutáneas y del tracto gastrointestinal maduras, según un estudio que se publica hoy en
"The New England Journal of Medicine".
Ya se sabía que la médula ósea contiene células madre con el potencial de diferenciarse en células maduras de órganos diversos. Ahora, el equipo de Martin Körbling, del Centro del Cáncer Anderson, en Houston, ha investigado si las células madre circulantes tienen un potencial similar.
Para ello recogieron muestras de biopsias de hígado, de tracto gastrointestinal y de piel procedentes de 12 pacientes que habían sido sometidos a un trasplante de células hematopoyéticas de sangre periférica (11 pacientes) o de médula ósea (un paciente). Seis mujeres habían recibido trasplantes procedentes de un donante varón. Cinco sujetos habían recibido un trasplante procedente de un individuo del mismo sexo y en un paciente se había realizado un trasplante autólogo. La implantación de las células madre hematopoyéticas se verificó mediante análisis citogenéticos o a través del análisis de polimorfismos de longitud de fragmentos de restricción. Se estudiaron las muestras biópsicas en busca de célullas epiteliales o de hepatocitos derivados del donante mediante la utilización de técnicas de hibridación in situ con fluorescencia de núcleos en interfase y de técnicas de inmunohistoquímica para la tinción de la citoqueratina, del CD45 (antígeno común de los leucocitos) y de un antígeno específico de los hepatocitos.
Los seis receptores de trasplante procedentes de individuos del otro sexo mostraron evidencia del quimerismo hemopoyético completo con el donante. Las células epiteliales o los hepatocitos XY-positivos representaron ente el 0 y el 7 por ciento de las células observadas en los cortes histológicos de las muestras de biopsia. Dichas células se detectaron en el tejido hepático ya a partir del día 13 y en el tejido cutáneo hasta 354 días después del trasplante de células madre de sangre periférica.
La presencia de células donante en las muestras de biopsia no parecen depender de la intensidad de la lesión tisular inducida por la enfermedad injerto frente al huésped.
(N Engl J Med 2002; 346: 738-746).
Adultas o embrionarias
Las células madre hematopoyéticas mantienen la hematopoyesis y restablecen la producción de células sanguíneas después del trasplante de médula ósea. La expansión clonal anómala de esas células madre puede acabar en leucemia mielógena crónica, policitemia vera y síndromes mielodisplásicos. Además, aparecen en la regeneración de otros tejidos: las neurales hacen crecer neuronas, astrocitos y oligodendrocitos; las gastrointestinales, absortivas y secretoras, y las endocrinas, intestinales, según comenta Janis L. Abkowitz, de la Universidad de Washington, en un editorial que se publica hoy en "The New England Journal of Medicine".
Por el contrario, las células madre embrionarias, derivadas de los blastocistos, son totipotentes y pueden transformarse en cualquier tipo de tejido. No obstante, la plasticidad de las células madre hematopoyéticas adultas, aunque sea un hecho infrecuente, sugiere que el ambiente por sí solo puede reprogramar el destino de las células, un concepto que aún no está muy claro.
Las observaciones de Körbling y los estudios relacionados sobre las células madre adultas conforman los pasos iniciales para entender la plasticidad de las células humanas después de un trasplante. "Nos encontramos en una buena época para los biólogos que trabajan con células madre y para los clínicos", asegura Abkowitz.
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