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11.- Los hallazgos en genética, claves para iniciar terapias de retina.

Verónica Van Heyningen, del Consejo de Investigación Médica de Edimburgo, se ha mostrado optimista con la posible aplicación terapéutica de los últimos hallazgos obtenidos en genética a las retinopatías y malformaciones oculares. Esta genetista, que ha pronunciado una conferencia en Barcelona, ha dicho que, aunque difícil, se podrán desarrollar terapias génicas en el primer caso y tratar ciertos aspectos en el segundo.

Los últimos hallazgos que se han producido en genética permitirán "desarrollar terapias para las retinopatías y las malformaciones oculares basadas en estos conocimientos porque la mayor parte de las patologías se generan a lo largo de la vida y da tiempo a pensar cómo tratar a esos pacientes".

En esos términos se ha expresado Verónica Van Heyningen, genetista e investigadora desde hace más de 25 años de la Unidad de Genética Humana del Consejo de Investigación Médica de Edimburgo, en Gran Bretaña.

Según Van Heyningen, que ha pronunciado la conferencia La creación de los ojos, un milagro imperfecto en el Ayuntamiento de Barcelona, habría 200 genes distintos que podrían causar diferentes enfermedades oculares.

En la actualidad se han mapeado 120 dentro del proyecto Genoma Humano, de los cuales se han identificado 60, según Heyningen. "Lo más interesante de todo esto es que sólo con unos pocos que se secuenciaron al principio ya se vio que había varios genes implicados en la misma dirección relacionados con la degeneración de la retina".

Un ejemplo es el gen de la rodopsina, encargado de absorber la luz en la retina, responder a ella y enviar una serie de estímulos y mensajes que llegan al cerebro. Pero, al mismo tiempo, ese gen estaría afectado por otros.

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Van Heyningen sostiene que, "si conocemos el camino, podremos desarrollar nuevos fármacos que lo eviten, así como posiblemente algunos niveles de terapia génica para la retina e, incluso, terapia con células animales, aunque será difícil, puesto que la retina es muy complicada"
Entre las principales aportaciones de esta científica destacan el haber demostrado el papel que desempeña el gen PAX6 en el desarrollo de la aniridia y de otras malformaciones oculares. Este gen está involucrado en el desarrollo del ojo en muchos organismos vivos y en todos los vertebrados. Los ratones también presentan esta mutación, por lo que se han iniciado diversos estudios con distintos modelos animales encaminados a corregirla.

Según ha recordado Van Heyningen, la revista Cell publicó en 1996 los resultados de los trabajos realizados por ella y Schedh, primer firmante, con ratones transgénicos a los que se les suprimió esta alteración genética inyectándoles en el ovocito una gran pieza de ADN, de 420.000 bases. De esta forma se consiguió evitar que dichos ratones y sus descendientes padecieran aniridia, una patología panocular que puede expresarse en el cerebro, en los conductos nasales, en el tubo neural y en el páncreas.

Un primer paso
Van Heyningen ha reconocido que es un primer paso para conocer mejor la función del gen PAX6, pero ha matizado que, si bien el ojo humano es más accesible que otros órganos y se puede conocer muy bien su función, por el momento sólo es posible realizar estos experimentos en animales.

La aniridia es una patología muy poco frecuente. Sólo se manifiesta en una de cada 50.000 ó 60.000 personas, pero una vez que se presenta en una familia hay un 50 por ciento de posibilidades de que se manifieste en la siguiente generación. La ausencia del iris es quizá el síntoma más obvio de esta patología, que puede ser fuente de problemas en la retina o dar lugar a glaucoma o cataratas. No obstante, sus manifestaciones son muy variables, ya que algunos pacientes sí tienen iris.

Van Heyningen ha añadido que "es muy difícil, casi imposible, tratar las malformaciones del iris o del ojo una vez que se hayan expresado. La anormalidad ya se presenta en las primeras semanas de la gestación".

Puesto que la enfermedad es progresiva y ciertos aspectos de ella, como las cataratas o el glaucoma, se manifiestan con el paso del tiempo, es posible que el gen PAX6 desempeñe una función distinta en la gestación y después en la vida del adulto. Van Heyningen investiga ahora su función, ya que se cree que habría varios elementos que controlan este gen para que se "exprese en el momento adecuado, en el lugar adecuado y en el nivel correcto". Conocerla ayudará a hallar una terapia para el glaucoma o las cataratas, más difíciles de tratar en los casos de aniridia, ya que no se ve posible tratar la malformación.

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